La Intervención Psicosociológica Con Grupos Desde Una Orientación Orgonómica

Revista: Energía, carácter y sociedad, número 22, Valencia, 2000.

Isabel Mª Navarro Baena

Juan Antonio Colmenares Gil

Orgonterapeutas de la Es.Te.R. Especialistas en Prevención

RESUMEN

Frente al aislamiento y la dependencia ante la cultura de masas se propone la necesidad de una cultura popular que parta del contacto con las verdaderas necesidades y el fortalecimiento de las redes sociales. 
Se exponen un conjunto de intervenciones grupales que combinan tres aspectos: informativo, experiencial - incluyendo el trabajo corporal- y de actuación grupal. Abarcan diversos temas de educación para la salud de interés social y tienen por objetivo el logro de mayor contacto, el aumento de las relaciones sociales y la posibilidad de actuaciones sociales colectivas.

PALABRAS CLAVE

Cultura popular, prevención, contacto, trabajo corporal, redes sociales.

ABSTRACT

Against the isolation and dependence off the mass culture it is urged a popular culture wich is grounded on the contact with the true needs and the strengthening of the social networks.


A number of group interventions are proposed, wich combine three aspects: informative, experiential-including the body work- and the group action. They encompass several themes dealing with education for the health, of social interest, and have the goal of achieving greater contact, increasing the social relationship and the possibility of collective social actions.

KEY WORDS

Popular culture, prevention, contact, body work, social networks

Introducción

El pensamiento reichiano siempre se ha planteado la necesidad de la prevención. Dentro de ella Wilhelm Reich ya subrayó como un elemento fundamental la importancia de las actitudes de la población, el contacto con sus necesidades y los cambios a realizar hacia una asunción de conocimientos, autoridad y responsabilidad sobre las propias vidas. El concepto de prevención vemos pues, que se amplia, se desmedicaliza y desprofesionaliza apuntando hacia la necesidad de cambios, pero realizados por los colectivos sociales implicados.

Definimos como intervenciones psicosociales a aquellas actuaciones con grupos de población que tienen en cuenta sus necesidades y características y se proponen, además de una mayor capacidad de contacto y gestión individual de sus necesidades, incidir en el cambio de una actitud colectiva y favorecer explícitamente un mayor nivel de vida social comunitaria. Esto último tanto en el sentido de una mayor interacción social, como en el de una mayor asociación y fortalecimiento de las redes del territorio. Siendo ello más factible, aunque desde nuestra experiencia no imprescindible, cuando el trabajo del profesional está más ligado a un territorio, como puede ser el actuar desde una institución pública.


Se trata por tanto de contemplar la dimensión social, sin duda presente en cualquier intervención, incluso en la terapia individual, pero que aquí es específicamente tomada en cuenta. Enfocar de esta manera la intervención abre perspectivas nuevas y más amplias: una mayor eficacia en producir cambios colectivos al tener en cuenta la dimensión social de un comportamiento, abriéndose a la necesidad de incluir la comprensión de los comportamientos desde interpretaciones sociológicas.

En la actual sociedad de masas, que H. Lefevbre definió hace tiempo como sociedad burocrática de consumo dirigido, la propaganda comercial y política, la cultura de masas, el urbanismo con la distribución de los espacios de trabajo, ocio y vivienda, todo está decidido y organizado de antemano. Las informaciones y las decisiones van de arriba hacia abajo. Estos y otros son factores que favorecen el aislamiento de núcleos familiares cada vez más pequeños, la desimplicación de las decisiones colectivas y donde el contacto social se reduce y se fragmenta en roles diferentes llegándose incluso a niveles importantes de desconfianza de los demás, de “la calle”, definida como espacio de nadie, espacio de la inseguridad ciudadana.


El surgimiento de una verdadera cultura popular alternativa depende de la capacidad de contacto con las propias necesidades, de una actitud crítica hacia el bombardeo mediático y las condiciones alienantes de vida y de la posibilidad de agrupamiento social. N. Chomsky señala al aislamiento como una de las causas de la debilidad de la contestación en USA y como ésta se ha nucleado en buena medida en torno a instituciones religiosas, que han mantenido la capacidad de agrupar a la gente.


Por otro lado y desde mediados del siglo pasado se han ido desarrollando diversas formas de intervención con grupos de población y colectivos sociales: enseñanza de adultos, animación sociocultural, educación para la salud, desarrollo comunitario... Modelos ampliamente conocidos y utilizados, con conceptos y metodologías bien establecidas. En mayor o menor medida todos ellos buscan, al menos en teoría, un cambio hacia una actitud mas activa, más conocimientos y habilidades, capacidad de actuación y mayor nivel de socialización. Sin embargo con frecuencia tienden a trabajar con un modelo de aprendizaje en lo pedagógico y de militantismo en lo social, en ambos casos presionando hacia unos comportamientos y formas de interpretar las cosas determinadas. Siendo esto caldo de cultivo de una nueva alienación, canalizando satisfacciones sustitutivas y pulsiones neuróticas hacia la actividad social, alejando de nuevo la posibilidad de una mayor autorregulación social e individual.


En este contexto la advertencia de W.Reich. de que cualquier movimiento de liberación fracasará si no tiene en cuenta la estructura emocional de las masas mantiene su total vigencia.


Tener en cuenta la importancia de la coraza y sus consecuencias implica diversos aspectos, uno de ellos es introducir en los modelos de intervención antes citados el contacto con las actitudes caracteriales, con lo emocional, con la función personal y no sólo social de una conducta. 


De esta forma los modelos de intervención citados se benefician de la comprensión orgonómica del individuo y la sociedad y a su vez la orgonomía encuentra en ellos un cauce de aplicación al ámbito social.


Es la forma de integración de los objetivos orgonómicos en dichos métodos que hemos desarrollado lo que exponemos a continuación.

Objetivos generales de las intervenciones psicosociales


En concordancia con lo expuesto anteriormente los objetivos de estas intervenciones sea cual sea su metodología y el aspecto parcial que se trabaje son:

 

  • Mayor capacidad de contacto: consigo mismo, con su carácter y sus necesidades y una relación más auténtica con los demás.

  • Contacto y elaboración de actitudes sociales: aislamiento, desconfianza, miedos imaginarios, roles de género defensivos...

  • Capacidad de una actitud más activa en el barrio o territorio.

  • Aumento de las redes sociales.

Descripción de las intervenciones.

 

Talleres realizados.

Desde nuestra concepción biopsicosocial, propia de la óptica reichiana, desarrollamos intervenciones grupales que tienen en cuenta la dimensión social. Nuestra experiencia tiene lugar en un pueblo de la zona sur de Madrid en el que estamos contratados en el Centro Municipal de Salud.

Se han desarrollado los siguientes talleres:

  • La mujer a partir de los 50. “¿Qué me está pasando?”

  • Grupo de apoyo a la crianza “Ya tenemos un hijo”.

  • Aspectos emocionales en la diabetes.

  • Estrés y relajación.

  • La pareja, convivencia y sexualidad.

  • Creciendo con nuestros hijos.

  • Grupo de hombres “¿Hablando entre nosotros?”

Particularidades de cada taller.


1 - La mujer a partir de los 50. “¿Qué me está pasando?”.- Se trata de un taller dirigido a mujeres en una etapa crítica de su vida: Están entorno a la menopausia, los hijos son mayores y se reencuentran a solas con su pareja, situaciones de viudedad, con mayores a los que cuidar.


Con los siguientes objetivos:


Analizar como están viviendo esta etapa.
Comprender los factores que les están influyendo.
Ayudar a integrar los cambios en su vida, en un espacio grupal de expresión y encuentro emocional y verbal.
Valorar algunas alternativas.

2 - Grupo de apoyo a la crianza. “Ya tenemos un hijo”.


Esta actividad se enmarca en el conjunto de acciones que se desarrollan en el Plan de Infancia de nuestro municipio, y que trata de orientar y apoyar a las familias que han tenido su primer hijo.


Participamos en el diseño y ejecución profesionales de varias instituciones: Insalud (Servicio Nacional de Salud), Delegación municipal de Educación e Infancia, Delegación de Salud.
Con los siguientes objetivos:


Ofrecer apoyo en grupos a padres/madres de bebés (0 – 12 meses).
Dar confianza y seguridad en la lactancia materna.
Facilitar una mayor competencia en la crianza.
Compartir experiencias y vivencias
Detectar y prevenir trastornos psicofísicos en el bebé, con el fin de poder tratarlos precozmente y evitar su cronificación.
Proporcionar espacios que promuevan la participación familiar

3 - Aspectos emocionales en la diabetes.


Este taller surge de la demanda de una asociación de afectados y familiares.
Con los siguientes objetivos:


Explicitar grupalmente los sentimientos implicados en la vivencia de esta disfunción e identificar los momentos y aspectos más delicados.
Darse cuenta de la importancia del carácter en la forma de afrontar la situación.
Concretar las necesidades que tienen y las gestiones que tendrían que hacer, individual y colectivamente, para canalizarlas con los diferentes implicados: familia, amistades, servicios sanitarios, asociación...

4 - Grupo de estrés y relajación.


Dirigido a mujeres y hombres de cualquier edad.
Con los siguientes objetivos:


Analizar los factores desencadenantes de la ansiedad.
Conectar con situaciones personales de tensión y estrés y ver formas concretas de encararlas.
Aprender técnicas de relajación y respiración.

5 - La pareja. Convivencia y sexualidad.


La mayoría de las personas que acuden a estos grupos son mujeres, algún hombre ocasionalmente. La edad aproximada es de 45 – 50 años, con una relación mínima de pareja de 15- 20 años.
Con los siguientes objetivos:


Analizar las dificultades en el terreno de la convivencia y la sexualidad.
Identificar los cambios sociales que afectan a la relación de pareja.
Comprender las formas caracteriales de abordar estas dificultades que no sirven para resolverlas.
Valorar alternativas personales que faciliten una relación más saludable y una sexualidad más placentera.

6 - Creciendo con nuestros hijos.


Dirigido a padres y madres. Se crean dos grupos: uno para madres/padres con hijos e hijas en la infancia y otro para madres/padres de adolescentes, debido a que la temática es diferente y no habría tiempo para tratar cada una mínimamente.
Con los siguientes objetivos:


Aportar información significativa sobre el desarrollo y sus necesidades.
Explicitar y analizar inquietudes y ansiedades, reduciéndolas.
Cuestionar los modelos que tienen de referencia y sus trampas.
Conocer las limitaciones ligadas a la forma de vida y las ligadas al carácter y la relación del grupo familiar.
Identificar algunos medios que puedan colaborar a facilitar un desarrollo más saludable.
Proporcionar un ambiente grupal que les sirva de apoyo y les ayude a comprenderse y comprender a sus hijos/as.

7 - Grupo de hombres “Hablando entre nosotros”.


La población que acude mayoritariamente a actividades en los centros sociales es femenina. Ello facilita su integración social y la ampliación de sus relaciones. Los hombres no siguen un proceso paralelo, con lo que su integración en el barrio es menor, además a veces surgen dificultades dentro de la propia relación de pareja.


En el barrio donde se realiza esta intervención hay un importante sector de hombres de mediana edad, muchos de ellos trabajadores industriales prejubilados, con actividades fundamentalmente familiares y que se conocen entre sí gracias a sus mujeres que frecuentan el centro social.


El taller y posterior grupo ha buscado posibilitar que los hombres debatan sobre temas sociales de su interés, un lenguaje cercano a ellos, como forma de evidenciar y poder elaborar actitudes sociales y personales.
 

Aspectos generales.

Los talleres son generalmente de 6 sesiones, ajustándonos a lo habitual en los centros sociales. Algunos dan lugar posteriormente a grupos estables, otros son más cortos debido a las características del lugar dónde se realiza o al grupo que hace la demanda.

En unos casos son demandados por el centro social del barrio, en otros son ofertados por nosotros a dichos centros, a partir de nuestros propios análisis de necesidades y nuestras posibilidades. Cubren un conjunto de aspectos de promoción de salud, desde la crianza a la edad adulta, trastornos crónicos.

La demanda y oferta de unos talleres u otros depende de diversas variables: una de ellas es la necesidad que cada barrio puede tener o expresar en función de los ciudadanos que lo habitan, sus edades, su cultura... En uno será más sobre los intereses de personas mayores, en otro con población mas joven será del tipo de escuela de padres, etc. También va a depender de los intereses del centro social, de las prioridades de la dirección de nuestro centro, de nuestras posibilidades de dedicación, etc.

Metodología.

Combina tres elementos: información teórica, parte experiencial y, en algunos casos, organización de acciones hacia fuera del grupo.

A - Aspectos informativos:

Se aportan diversas informaciones, como punto de partida para tratar algunos aspectos o como ampliación y resumen de lo tratado.

Entre la información aportada están:

Los conceptos reichianos de carácter, coraza, contacto, tensiones corporales, crisis, importancia de la respiración…

La teoría de la autorregulación y su punto de vista sobre las características y necesidades de cada momento evolutivo

 

Esto posibilita:

Unir lo corporal, psicológico y social y ver sus interacciones.

Ver como una alteración física puede ir unida a un bloqueo afectivo y emocional.

Comprender como ante situaciones similares diferentes personas actúan de forma diferente y como hay reacciones alternativas.

Posibilidad y limitaciones de cambios a nivel individual y colectivo.

Aceptar las limitaciones y debilidades, comprendiendo que ni somos perfectos ni podemos serlo, a pesar de las imágenes que se dan a nivel social.

 

B - Aspecto experiencial

Se utilizan:

Dinámicas grupales.

Técnicas expresivas y educativas: dibujo, collage, mural, video forum...

Trabajo corporal: actings, estiramientos, relajación.

Visualizaciones.

Dramatizaciones.

 

Se facilita así:

Conectar con la propia rigidez corporal y lo que expresa, tanto en el momento concreto como cuando sucede habitualmente.

Dificultad de contacto con uno mismo y con el otro.

Importancia del juicio (propio y de los demás) y el ocultamiento y sus consecuencias: soledad, depresión, incomunicación...

Conectar lo teórico con lo personal y social.

 

C - Aspectos de acción.

Algunos talleres por su origen o por una consecuencia lógica dan lugar a actuaciones en el barrio. Es un aspecto que también trabajamos ayudando a definir la motivación y facilitando la toma de decisiones y el proceso de ejecución.

En este sentido algún grupo de mujeres se constituyó como “Grupo de tertulias”, reuniéndose periódicamente e invitando tanto a especialistas en distintos temas como a personas ajenas al grupo, otras “simplemente” se reúnen para tomar café y charlar entre ellas. El grupo de hombres organiza coloquios sobre temas de su interés. El taller de diabetes constituyó una pequeña investigación activa para centrar sus necesidades como colectivo y apoyar a la asociación.

Estos tres aspectos se adecuan a los momentos grupales:

Un primer momento de expresar conceptos y actitudes previas, intereses.

Un segundo momento de reflexión, información, contacto y elaboración.

Un tercer momento de conclusiones y decisiones.

Relación con otros tipos de grupos

Los grupos terapéuticos desarrollan ampliamente sólo el aspecto experiencial.

La educación tradicional abarca nada más que lo informativo. Una información que parte del informador, que es el que decide lo que el otro tiene que saber y administra la forma de transmisión. En la educación de adultos y la educación para la salud con frecuencia se utiliza este modelo.

En la pedagogía de Freire se utiliza el aspecto reflexivo, informativo y el de acción; en la investigación activa y los grupos de acción el énfasis está en la reflexión y organización de la acción.

Con la metodología que desarrollamos creemos que de una forma funcional respecto al proceso de contacto y actuación, así como respecto al proceso de desarrollo de un grupo, se unen los distintos aspectos-

 

D - Algunas conclusiones.

 

Observamos como se pone de relieve la existencia de modelos: de padres, de sexualidad, ...que se viven como una meta a alcanzar o con la que compararse y juzgarse, sin tener en cuenta las condiciones que los harían posibles, las limitaciones, los deseos, y las posibilidades reales.

 

Apreciamos la enorme ansiedad hacia los hijos y las muchas dificultades para entablar diálogo. Constatamos como se encuentra muy extendido el temor a que los hijos se descontrolen, la escasa capacidad para gestionar los conflictos y la confusión en el manejo de la autoridad.

 

Valoramos el efecto regenerador y positivo de ver, tanto en la teoría como en la práctica, la existencia de diferentes formas de afrontar las mismas situaciones según el carácter de la persona, lo que abre la perspectiva de poder comprenderse y de poder cambiar.

 

Conectar la forma de ser con la expresividad y las tensiones corporales suele resultar un descubrimiento interesante para la gente, les ayuda posteriormente en su vida cotidiana como un referente cercano.

 

El grupo da lugar a una relación intensa y un clima de aceptación y respeto de las diferencias. Se convierte en un apoyo frente al mundo exterior, lo cual facilita el mantenimiento de las relaciones. Favorece también la motivación para actuar, por un lado por la intensidad de la experiencia, por otro por la existencia de un contexto social, el grupo, que sirve de soporte, rompiendo el aislamiento individual.

 

La relación con otras instituciones estatales es compleja y forma parte de nuestra realidad. La mayor parte de los profesionales de dichas instituciones tienen orientaciones teóricas más inductivas. La colaboración con ellos ante la población es conveniente que sea muy delimitada, de lo contrario se crean situaciones de confusión. Actuar desde una institución estatal nos permite una gran cantidad de intervenciones pero también tiene limitaciones.

 

Consideramos que el formato de taller es una experiencia puntual, de corta duración. Su impacto es reducido, sobretodo al sumarse a otros talleres y otras experiencias sociales. La eficacia de la intervención se diluye. También influye en ella la motivación de cada persona, que en los centros cívicos no es a veces tanto hacia el cambio sino hacia una mayor socialización. Cuando nuestras actividades dan lugar a una práctica más continuada, lógicamente, su capacidad de cambio es mayor. Últimamente nos estamos planteando la posibilidad de hacer un seguimiento con dos o tres encuentros con el grupo a los dos o tres meses.

 

El modelo expuesto en estas páginas tiene mucho de búsqueda de contacto y de reflexión en común, pero también lo tiene de pedagógico. Es una pedagogía que parte de los conceptos previos y conecta con los sentimientos y su lógica. Pero al igual que otras metodologías que utilizan esta unión de lo afectivo con lo informativo, esta forma de trabajo no nos salva necesariamente de inducir sentimientos e ideología, lo contrario de lo que intentamos cuando decimos que el objetivo es que la gente contacte consigo misma. Contacto e inducción son dos polos opuestos. La realización de más experiencias nos dirá cuando estamos favoreciendo el contacto y cuando caemos en la inducción emocional e ideológica.

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